ÁLBUM
FAMILIAR
Ahí
tenéis a la faraona, achuchándome como siempre. ¿Sabéis
que las pruebas más añejas de la domesticación del
gato datan del antiguo Egipto? Allí se desarrolló un culto
a la diosa Bast, diosa de la maternidad, fecundidad y otras virtudes femeninas,
a la que se representaba como una mujer con cabeza felina. El simbolismo
de Bast y su culto fueron complejos: por una lado representaba la energía
del Sol, etérea, cálida y vivificante, y por el otro lado,
esa parte misteriosa y amante de la noche de la naturaleza del gato produjo
una conexión con el culto a la Luna.
Os presento a mi preparador físico: gracias
a él me mantengo en forma, Ya puedes taparte la cara, amito,
que pronto tendrás noticias de la protectora de pobres animalitos
indefensos,je, je...¡Que tiempos aquellos en que se nos consideraba
animales sagrados! Como dijo Mark Twain: De todas las criaturas de Dios,
sólo una no puede ser sometida por el látigo. Ésa
es el gato. Si se pudiera cruzar al hombre con el gato, se mejoraría
al hombre, pero se rebajaría al gato.
¡No
sé de qué se ríe!. A partir de mediados del siglo
XIII y durante los 450 años siguientes, en nombre de la religión,
miles y miles de desafortunados gatos murieron como agentes o símbolos
de un mal u otro: considerados familiares de las mujeres acusadas
de brujería, compartieron el brutal destino de ellas en la hoguera.
Una antigua creencia -que se encuentra hasta en Japón- sostiene
que las brujas podían realmente transformarse en gatos. ¿Qué
dices a eso, brujita?
Compañera
del alma, compañera... Aunque los gatos son criaturas bastante delicadas,
expuestas a muchas enfermedades, nunca he oído hablar de un gato
que padeciera insomnio, y si no, que se lo digan a ella, que se pasa el
día durmiendo, jeje...
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